Chilecito, una perla en La Rioja

En Argentina hay varios lugares que tienen sus perlas. Pero en La Rioja, que no siempre es tan explorada, Chilecito lleva esa condición. ¿Por qué? A continuación, las razones.

Si bien es la segunda ciudad de la provincia, Chilecito mantiene como un tesoro la tranquilidad de cuando era pueblo. Solamente se ve abarrotada de gente, en cada febrero, cuando La Chaya llega y el carnaval no te puede soltar.

El lugar es hermoso por donde se lo mire y emblemático, si tenemos en cuenta su ubicación: custodiado por el Valle de Famatina. Desde el vamos, tiene todo para ser respetado y admirado. Si lo sabrá el Valle, que ha sido defendido por los suyos, frente a la explotación indiscriminada de sus riquezas auríferas.

El turista llega a este lugar, ubicado a 196 km de la capital provincial, para enfrentarse a un clima cálido árido de las sierras, que profundizan ampliamente su hermoso paisaje. Por eso, en su plaza principal encontrarán especies autóctonas como algarrobo, espinillo, entre otros, además del famoso cardón.

Sus atractivos

Lo primero que hay que saber, es que desde este lugar se pueden visitar varios lugares eemblemáticos de la zona, como Parque Nacional Talampaya, Laguna Brava, la Cuesta del Pique, entre otros.

Visitá el Museo de la Minería “Dr. Santiago Bazán”, conocido como Museo del Cable Carril. Este lugar, declarado monumento nacional, funciona en la estación base del cable carril más largo y más alto del mundo. Son unos 36 kilómetros hasta los 5.000 metros sobre el nivel del mar. Tanto esfuerzo era para extraer oro de la mina La Mexicana, en la localidad de Santa Florentina, hasta donde también se pueden llegar a través de sus senderos y para hacer salto al vacío.

También están los Museos Molino San Francisco y Samay Huasi. El primero guarda elementos que representan al arte, cultura, y actividades productivas de la zona. El segundo, emblemático, fue casa de descanso de Joaquín V. González, quien fue el más recordado y joven gobernador chileciteño de La Rioja.

Para quienes sean creyentes, no hace falta esperar a Semana Santa para conocer al Cristo del Portezuelo. Esta obra es un monumento, del escultor riojano Alejandro Carrizo, que con sus 17 metros se erige en una ubicación ideal: frente al Parque Municipal Arturo Marasso.

Su base cuenta con 200 escalones, cubiertos en sus laterales, con terrazas con  4.000 cactus de variadas especies y plantas traídas de diferentes países, como México, Namibia y Sudáfrica, entre otros.

Hay varias cosas, para que este lugar brille. Pero queremos que ustedes sigan descubriendo, por ustedes mismos, esta perla riojana.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.