10 comidas raras en el mundo

Como bien dice el dicho “sobre gustos no hay nada escrito”, y en el mundo de la gastronomía esta ley se ve reflejada de manera fehaciente. El gran abanico de ofertas culinarias no tiene fin, y lo particular de ello es que, además de las tradicionales delicias gastronómicas a las que estamos acostumbrados, existen comidas raras y curiosas por todo mundo. Un desafío destinado a los paladares más atrevidos.

En esta nota te contaremos sobre algunas de las comidas más raras del mundo.

Comencemos con un plato especial para aquellas personas inteligentes y sabias: sándwich de cerebro. Se trata de una propuesta bastante común en Missouri, Estados Unidos, son cerebros de ternero cortados en bifes y fritos. Comúnmente se sirve entre dos panes con lechuga, tomate y demás ingredientes típicos de un sándwich. Pero esta comida no solo es común en Missouri, en México y El Salvador, los sesos de vaca se sirven en tacos y burritos, además, en Uruguay, es muy común encontrar sesos a la parrilla.

¿Alguna vez pensaste en comer tarántulas? En Camboya estos temibles animales de ocho patas son una delicia local. Las mismas se consiguen como tarántulas fritas. Dicen que el sabor es bastante agradable, como una especie de mezcla entre pollo y bacalao, sólo que con ocho extremidades peludas.

Si viajas a Groenlandia y te dan ganas de comer algo novedoso, puede que se te antoje uno de los platos más queridos por los inuit: un buen bocado de muktuk (piel y grasa de ballena). Este manjar aceitoso y gomoso está lleno de vitamina C y D. La piel y la grasa de la ballena boreal se comen cruda normalmente, pero si te apetece algo diferente siempre puedes optar por la versión frita.

Para los amantes del queso, en Cerdeña existe una variedad más que interesante: “queso con gusanos”. Casu marzu es un queso de leche de oveja blando y descompuesto que sirve de casa para las larvas de la mosca del queso. Cuando pidas este plato vas a poder ver cómo se mueven los insectos, que pueden llegar a saltar hasta 15 centímetros antes de que te los comas.

En México, además de probar burritos, fajitas, tacos y enchiladas, vas a poder comer escamoles. Son las larvas de las muy agresivas y gigantescas hormigas negras Liometopum, y se encuentran en las raíces de las plantas de agave. Para prepararlos primero hay que freírlos con mantequilla y especias, y luego se envuelven con una tortilla. La consistencia es como de requesón, pero el sabor tiene toques de mantequilla y nueces. Se les conoce popularmente como “caviar de insecto”.

Continuando con el recorrido de platos raros, en Sudamérica, puntualmente en Perú, vas a poder degustar la cobaya. Rico en proteína y bajo en colesterol, ¿por qué no te iba a gustar? Quizás porque es un animalito que muchos tienen de mascota cuando son niños. Por tal motivo, si ves “cuy” en el menú, es importante que pienses bien en eso que vas a probar, ya que te van a servir una cobaya rellena, asada o a la plancha.

Probablemente, pensar en comer bichos no es tan tenebroso como comerse un feto desarrollado de pato. Es impensado pero esto se acostumbra en Filipinas. El plato conocido como balut, puede asemejarse al huevo pasado por agua o huevo con patas, pero va un poco más lejos. Esta exquisitez filipina tiene en su interior el feto de un pájaro de 18 días, con sus plumas, pico y huesos.

Si bien comer pulpo se acostumbra en varios países del mundo, y se lo considera un plato gourmet, en Corea del Sur se lo consigue tan fresco que literalmente se lo consume vivo. Este es servido con semillas y aceite de sésamo. Una advertencia: es necesario que tengas mucho cuidado porque sus tentáculos se pueden pegar a tu paladar o cuello y ahogarte.

No todo lo que proviene del mar es comestible, pero en China pareciera ser lo contrario. En este país es habitual servir la comida en un palo, y esto incluye a los caballitos de mar y las preciosas estrellas. Un plato definitivamente para valientes.

Finalmente para terminar con nuestro recorrido en rarezas gastronómicas, te contamos sobre una bebida bastante peculiar. Si alguna vez has necesitado una excusa para no beber alcohol, esta es perfecta. En Mongolia la cura tradicional para la resaca es un vaso lleno de zumo de tomate, vinagre y ojos de oveja. Está lleno de vitaminas y es muy bueno para ti, pero muy posiblemente esta “cura” te dará más náuseas que dolor de cabeza.

¿Te atrevería a probar algunos de estos excéntricos platos?

NOTA: Hostelworld

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