Errores que no deberías cometer cuando viajas

Aunque planificaste las vacaciones hasta el último detalle, algo falló. ¿Por qué?, ¿qué organizaste mal?

Te pasaste meses preparando el viaje de tu vida hasta el último detalle y, sin embargo, el resultado no fue el esperado.

Es fácil realizar valoraciones a posteriori, cuando ya pasamos por la experiencia y podemos analizar la situación con calma. Pero en ocasiones -y especialmente cuando se trata de un viaje-, no existe una segunda oportunidad. Algunos errores se pagan caros y pueden amenazar con arruinar tus vacaciones. Aquí, algunos de los errores más comunes que deberías evitar.

Ser poco flexible

Adaptarnos a las circunstancia es una capacidad que no todos poseen. No podemos prever a quién conoceremos durante las vacaciones o con qué incidencias nos encontraremos, pero sí podemos estar abiertos a cambios sin que nos traumen.

Ser conscientes que pueden surgir imprevistos es fundamental. Hay cosas que escapan de nuestra planificación como el clima, y hay otras cosas que pueden surgir porque lógicamente vamos a un lugar que no conocemos, y por mas foros y recomendaciones que leamos, siempre puede surgir algo inesperado. No te deprimas! necesitas disfrutar cada segundo y rapidamente organizar otro plan, recordá que quizás no puedas repetir la experiencia.

No experimentar las costumbres locales

Si cuando viajás al exterior -especialmente si lo haces a un país de cultura muy distinta a la tuya- vas a dormir en un hotel internacional y comer en un local de comida rápida idéntico al de cualquier ciudad de tu país, seguramente te vas a perder buena parte de la esencia local.

¡Experimentá! Probá los platos típicos, descubrí cómo son sus alojamientos, sin que por ellos debas poner en riesgo tu salud. Y de paso, no te quedes solo con las rutas turísticas clásicas. Averiguá qué podés ver, y cómo.

No relacionarte con los lugareños

Existen muchos tópicos sobre el carácter de los habitantes de cada país, pero varios de ellos no son ciertos. Hablar con los lugareños, preguntarles una dirección, pedirles consejo sobre un restaurante o un monumento, o simplemente pedirles que te tomen una foto, será una forma de acercarte un poco más a su realidad.

No hace falta que conozcas su idioma. Comunicarte con alguien no siempre pasa por mantener una larga conversación.

Abusar de fotos y redes sociales

Cada vez son más los que eligen su destino condicionados por la repercusión que logrará en sus redes sociales. Son los que se limitan a mirar el mundo a través de una cámara o una pantalla de celular, siempre pendientes de la imagen que les garantice un mayor número de likes. Si sos de éstos, pensá en lo que te estás perdiendo y disfrutá del instante.

No permitas que una buena fotografía te estropee un gran momento. Con frecuencia, lo mejor se encuentra más allá de la cámara, en las experiencias que nos proporcionan los sentidos -los sabores, el tacto o el oído- y la interacción con otras personas.

No respetar las costumbres locales

“Donde fueres, haz lo que vieres”. Esta expresión, en el contexto viajero, se convierte en un simple consejo con sentido común. Es importante estar al tanto de las costumbres, normas o sensibilidades propias del país que visitamos.

Sobrecargar el equipaje

¿Cuándo aprenderemos a hacer las valijas correctamente? ¿Por qué nos empeñamos en acarrear equipajes sobrecargados de ropa y artilugios que probablemente no usaremos? Si no querés pagar cargos extra ni sufrir con bultos innecesarios, pensá bien qué necesitás y sé consecuente.

Optá solo por aquello que realmente precises. Si hace falta, comprate un pantalón, un abrigo o unos zapatos en el destino, aunque es posible que no sean del mismo estilo al que estás acostumbrado. Y recordá que durante el viaje podés lavar a mano tu ropa interior u otras prendas.

Jugársela solo con la tarjeta de crédito

Aunque las tarjetas de crédito son muy corrientes en la mayoría de los países occidentales, en algunas partes del mundo su uso no es habitual. No te arriesgues a arruinar un viaje por falta de liquidez, y optá por llevar también algo de dinero en efectivo, sobre todo en lugares recónditos.

Además, informarse antes de partir cuáles son los mejores sitios para cambiar moneda.

Ser imprudente

Nuestra última observación, como la mayoría, responde al sentido común: no seas imprudente. Pensá que lejos del hogar algunos incidentes, por pequeños que sean, pueden convertirse en auténticos problemas. No por ello evitaremos enumerarlos.

Así que comprobá la documentación necesaria para el viaje y aseguráte de llevarla encima; tené cuidado con los objetos de valor; evitá ir solo a lugares poco recomendables; aléjate de personajes que te despierten desconfianza; desestimá comer en rincones que no cumplan las mínimas condiciones de higiene o que te ofrezcan dudas… Todo ello te permitirá tener un viaje más feliz. ¡Seguro!

NOTA: Clarin

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